
No sé si alguna vez te has detenido a pensar en esto... pero cada día, aunque no digamos una palabra, estamos dejando una huella en nuestros hijos.
La pregunta no es si los estamos formando o no... la verdadera pregunta es: ¿qué estamos formando en ellos?
La vida pasa rápido. Las ocupaciones nos envuelven. Y si no tenemos cuidado, podemos despertar un día para darnos cuenta que lo más importante —nuestros hijos— creció sin nuestra intención, sin nuestra guía, moldeados más por el ruido de afuera que por el amor de adentro.Por eso hoy más que nunca creo en la importancia de ser un padre intencional.Ser un padre intencional no es vivir con culpa ni cargar con la presión de ser perfecto.Ser un padre intencional es elegir todos los días:
✔️ Abrazar en vez de posponer.
✔️ Corregir con amor en vez de castigar por frustración.
✔️ Escuchar antes de responder.
✔️ Invertir tiempo de calidad antes que solo proveer cosas.

Nuestros hijos no necesitan padres que lo sepan todo.Necesitan padres que estén presentes, que modelen con su vida lo que predican con su boca.
Hoy decido vivir despierto.No dejar su formación a la improvisación.Sembrar fe, identidad, propósito y amor, aún en los detalles más pequeños.Porque ser un padre intencional no cambia un día.Cambia generaciones. Y si un día me preguntan qué legado quise dejar, no quiero hablar de lo que logré…
Quiero que ellos mismos sean la evidencia viva de que fueron profundamente amados, guiados y formados.
Escrito por:Mr.Einsten
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